La tercera parte de El Libro de los Espíritus reúne las leyes morales, y la tercera de ellas trata del trabajo. El capítulo es corto, va de las preguntas 674 a 685, y trae una idea que suele sorprender: para la obra, trabajo no es solo empleo. Abajo están las respuestas principales, cada una con el número de la pregunta para que usted verifique. Lo que sigue es lo que enseña la doctrina espírita, presentado como enseñanza y no como orientación profesional ni jurídica.

Sobre las citas: las citas de El Libro de los Espíritus son una traducción de la agencia a partir de la edición en portugués de la FEB (traducción de Guillon Ribeiro), cotejada pregunta por pregunta. El texto original en portugués está en la versión en portugués de este artículo, con la misma numeración.

Por qué “ley de la naturaleza”

La obra afirma: “El trabajo es Ley de la Naturaleza, precisamente porque constituye una necesidad, y la civilización obliga al hombre a trabajar más, porque le aumenta las necesidades y los goces.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 674) Y da la finalidad: el trabajo “es expiación y, al mismo tiempo, medio de perfeccionamiento de su inteligencia. Sin el trabajo, el hombre permanecería siempre en la infancia, en cuanto a la inteligencia.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 676)

Qué cuenta como trabajo

La definición es más amplia que la de todos los días. Consultada si solo el trabajo del cuerpo es trabajo, la respuesta es: “No; el Espíritu trabaja, así como el cuerpo. Toda ocupación útil es trabajo.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 675) Eso incluye a quien no tiene fuerza física: “al extremadamente débil de cuerpo Dios le otorgó la inteligencia, pero siempre es un trabajo.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 676)

¿Quien tiene recursos está exento?

La respuesta separa el esfuerzo material de la obligación de ser útil: “Del trabajo material, tal vez; pero no de la obligación de hacerse útil, conforme a los medios de que disponga, ni de perfeccionar su inteligencia o la de los demás, lo que también es trabajo.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 679) Y agrega que quien recibió más tiene más que hacer: “tanto mayor es su obligación de ser útil a sus semejantes, cuantas más ocasiones de practicar el bien le proporciona el adelanto que le fue dado.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 679)

Quien no puede trabajar

La obra no exige lo imposible: el hombre “a nada está obligado, sino de acuerdo con sus fuerzas.” Enseguida atribuye un deber a los demás: “El fuerte debe trabajar para el débil. Si este no tiene familia, la sociedad debe hacer las veces de ella. Es la ley de caridad.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 685)

Jornada y descanso

Sobre el límite del trabajo: “El de las fuerzas.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 683) La responsabilidad de quien impone exceso es directa: “Todo aquel que tiene el poder de mandar es responsable por el exceso de trabajo que imponga a sus subordinados, porque, al hacerlo, transgrede la Ley de Dios.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 684) Y el descanso tiene una función declarada: “sirve para la reparación de las fuerzas del cuerpo y también es necesario para dar un poco más de libertad a la inteligencia, a fin de que se eleve por encima de la materia.” (El Libro de los Espíritus, pregunta 682)

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Fuentes

Capítulo III de la Tercera Parte, preguntas 674 a 685.

Fotografía de portada: sala con mesa puesta y cuadros en las paredes, archivo propio de Mundo a Passeio.